Infobyte·10 min·

Café hondureño: un pilar expuesto a gran volatilidad

El precio del café —uno de los productos más importantes para la economía del país— es de los más volátiles del mundo. Entre 2012 y 2013, los ingresos por exportaciones cafetaleras hondureñas pasaron de US$1,402 millones a US$750 millones: una reducción de casi la mitad en doce meses, con una cantidad similar de fincas operando. La bonanza de 2025 fue la contracara del mismo ciclo: el precio internacional promedio escaló a un máximo histórico de US$3.83/lb —50% más que un año antes— y las exportaciones marcaron un récord histórico de US$2,329 millones, mientras que el volumen exportado creció apenas 8%. ¿Cómo enfrentar esa volatilidad? Este Infobyte es un primer esfuerzo para responder esta pregunta de manera más amplia.

Emilson Juanez — Sendas Think Tank
Compartir

El café es un pilar de la economía hondureña… y es también una fuente de vulnerabilidad

  • El café encabeza las exportaciones de mercancías generalesNota al pie 1[1] y también ocupa más tierra que cualquier otro cultivo de exportación. En 2023, el área dedicada al café superó a la del banano y la palma africana combinadasNota al pie 2[2] (Figura 1).
  • En ingresos de exportación, su peso es aún mayor. En 2025, el café generó US$2,329 millones —casi tres veces lo que generaron el banano y la palma africana combinados (US$867 millones)— y pasó de representar el 22% al 35% de las exportaciones de mercancías generales en un solo año (Figura 2).
  • La actividad cafetalera representa el 4.7% del PIB (BCH, 2023) y el 24% del PIB agrícola. Además, la caficultura es el principal sostén del empleo rural: involucra a más de 100,000 familias productoras distribuidas en 15 de los 18 departamentos del país.
  • Honduras aporta el 3% de la producción mundial (USDA, 2025), lo que lo convierte en tomador de precios en el mercado internacional. Esa dependencia de precios constituye una fuente estructural de vulnerabilidad para el sector.

Figura 1

Figura 2

En 2025, el sector experimentó una bonanza impulsada por los precios

  • El precio internacional del arábica —especie en la que Honduras enfoca su producción— describe la asimetría con precisión. Desde su mínimo más reciente de US$1.21/lb en mayo de 2019, el precio escaló hasta un máximo histórico de US$4.10/lb en febrero de 2025; tras una corrección a mitad de año, volvió a US$4.10/lb en noviembre y desde entonces ha descendido (Figura 3).
  • El récord de exportaciones de 2025 fue una historia de preciosNota al pie 3[3]. Durante la última década, el volumen exportado ha oscilado en una banda estrecha sin recuperar el pico de 2017; en 2025 estuvo un tercio por debajo de ese máximo. De los US$1,111 millones adicionales que el café generó frente a 2024, cinco de cada seis provinieron del alza del precio recibido por saco (+77%); el volumen, que creció 8%, aportó el resto (Figura 4).
  • La bonanza se ha sostenido en 2026, pero cada mes con menos fuerza. El precio recibido por saco ha bajado, aunque sigue siendo casi el doble del promedio de la última década, y el volumen exportado se recuperó hasta su nivel más alto desde 2019Nota al pie 4[4]. Esa combinación mantuvo el valor exportado del primer semestre apenas por encima del de 2025.
  • El mercado descuenta que el precio seguirá bajando en los próximos meses. Se proyecta una producción mundial récord en 2026/27 (USDA, 2026), con la recuperación de la cosecha arábica de Brasil, lo que anticipa un excedente global en el próximo ciclo productivo (ICO, 2026). Con ello, se prevén presiones a la baja en el precio del café (Banco Mundial, 2026).

Figura 3

Figura 4

La volatilidad es una característica del mercado global de café

  • La volatilidad anualizada del precio del arábica (25%) es más del doble del promedio agrícola (9%) y supera a la del conjunto de commodities (14%)Nota al pie 5[5]. De los principales cultivos de exportación hondureños, el café es uno de los más expuestos a movimientos fuertes de precio (Figura 5).
  • Esta volatilidad se traslada directamente al ingreso de las 100,000 familias productoras hondureñas. Un commodity cuyo precio puede cambiar 20% en pocos meses dificulta elaborar presupuestos familiares, sostener inversiones de mediano plazo y planificar la renovación del parque cafetalero.
  • El episodio 2012–2013 mencionado en la introducción no es un caso aislado: la serie histórica (Figura 2) muestra varias subidas y caídas bruscas similares en las últimas dos décadas.
  • Esa exposición recae con más fuerza en las fincas pequeñas. Del total de productores registrados en el IHCAFE en la cosecha 2024/25, cerca del 93% son pequeños: cultivan en promedio unas 2 hectáreas y en conjunto generan el 55% de la cosecha nacional. Muchos de estos productores operan con acceso limitado al crédito o ya endeudados, lo que restringe la inversión en el mantenimiento del cafetal (USDA, 2026) y, por tanto, también la posibilidad de hacer frente a shocks externos.

Figura 5

Producir más eficientemente es la respuesta intuitiva para ser sostenibles; los datos parecen indicar que Honduras ya lo hace

  • Frente a la volatilidad, la respuesta intuitiva es producir más con los mismos recursos para diluir el impacto del precio. Con 25.4 quintales por hectárea (QQ/ha) en promedio en 2019–2024, Honduras es el segundo productor de arábica más eficiente entre los diez mayores del mundo, por encima de Colombia (+32%), Perú (+39%) y Guatemala (+71%) (Figura 6). Solo Vietnam y Brasil tienen mayor rendimiento, pero producen casi exclusivamente robusta (Vietnam) o buena parte de su producción es mecanizada (Brasil).
  • Que el rendimiento agregado sea relativamente bueno no implica que no exista espacio de mejora; hay varios departamentos del país muy rezagados. En Olancho, Francisco Morazán y El Paraíso —donde se concentraron el 17% de la producción y 23,376 productores— los rendimientos estaban entre 21% y 41% por debajo del promedio nacional en la cosecha 2022–2023Nota al pie 7[7].
  • Un estudio de 659 productores hondureños estima que estos operan al 50–60% de su frontera de eficiencia, es decir, que podrían producir entre 40% y 50% más con los mismos insumos (Navichoc et al., 2024).

Figura 6

Que el rendimiento sea competitivo no garantiza que ese resultado llegue como ingreso al sector

La evidencia más completa sobre costos y rentabilidad de la finca cafetalera hondureña proviene de estudios realizados entre 2018 y 2019 (Estrella, 2019; Álvarez, 2018). No tenemos certeza de cuánto ha cambiado esa estructura desde entonces, y entender mejor qué ha pasado en años recientes es parte del trabajo en curso.

  • Sobre una muestra de productores en regiones cafetaleras seleccionadasNota al pie 8[8], Estrella (2019) encontró que Honduras tenía el menor costo por libra entre los tres países estudiados, pero también recibía el precio más bajo: US$0.79 de costo total por libra contra US$1.00 de precio en finca, frente a US$1.39 contra US$1.12 en Colombia y US$1.31 contra US$1.44 en Costa Rica (Figuras Figura 7 y Figura 8). El margen hondureño era positivo, pero estrecho.
  • Una parte importante de ese bajo costo descansaba en mano de obra familiar no remunerada, que representaba un tercio del trabajo cafetalero hondureño, frente al 23% en Colombia y el 6% en Costa Rica. Si ese trabajo se valorara a su costo de oportunidad, una parte de la “rentabilidad” del modelo se volvería invisible, pero existe como tiempo familiar que podría dedicarse a otra actividad.
  • Pese a esos costos bajos, el modelo no garantiza márgenes confortables. En la misma muestra, el 10% de los productores hondureños no cubría ni siquiera sus costos en efectivo y el 25% operaba a pérdida al considerar todos los costos. La operación es viable, pero por un margen estrecho.
  • Una lectura complementaria de Álvarez (2018) sugiere que el problema se encontraba principalmente en los productores independientes medianos y grandes, un resultado contraintuitivo que requiere más investigación.Nota al pie 9[9]

Figura 7

Figura 8

Y ese margen estrecho parte de un valor de entrada menor que el de sus pares arábica

  • Entre los mayores productores enfocados en arábica (más del 90% de su producción de caféNota al pie 10[10]), Honduras es el segundo país en volumen exportado (Figura 9), pero el octavo en valor capturado por cada unidad exportada (Figura 10).
  • Este resultado es consistente con Ceballos-Sierra y Wiegel (2025), quienes documentan que Honduras se ha mantenido alrededor del 60% del precio de referencia a lo largo del período 2000–2019, mientras que Guatemala subió del 80% al 92% en el mismo lapso.
  • La brecha admite varias hipótesis que el precio promedio por sí solo no permite distinguir: diferencias de calidad intrínseca, composición del mix exportado (proporción de café convencional frente a diferenciado o de origen identificado), reputación del origen en los mercados internacionales y acceso a compradores que pagan precios distintos por una calidad equivalente, entre otras. Cuál pesa más, dónde y bajo qué condiciones son preguntas valiosas para una agenda de investigación a futuro.

Figura 9

Figura 10

Sobre la investigación a futuro

La bonanza cafetalera de los últimos años está pasando y ha dejado a la vista varios elementos importantes. El precio internacional del café no es algo que Honduras controle, y la historia muestra que la próxima caída brusca llegará en algún momento. Lo que sí puede transformarse —y donde está el camino para amortiguar el efecto de esa volatilidad sobre el ingreso del sector y de las familias que dependen de él— son las condiciones bajo las que opera la producción y el posicionamiento del café hondureño en el mercado internacional. Cómo se forman los precios al interior de la cadena, por qué Honduras captura menos valor por unidad exportada que sus pares y qué arreglos institucionales podrían reducir estas brechas son preguntas clave para pensar en políticas públicas que incidan sobre el sector.

Compartir este Infobyte
Café hondureño: un pilar expuesto a gran volatilidad