Perspectivas al cierre del año
En esta edición especial de cierre de año, revisamos los acontecimientos que han marcado el 2025 y su relevancia para el contexto económico actual, proporcionando elementos útiles para comprender tendencias clave del país.
- El 2025 cierra como un año de crecimiento moderado pero estable para Honduras, con una inflación contenida en gran parte del año pero cerrando por fuera de la meta oficial y un sector externo excepcionalmente favorable. La economía avanzó en torno a 3.6%–4.3% acumulado a lo largo de los primeros tres trimestres, sostenida por el consumo interno y por el empuje de actividades agroindustriales y de servicios. Al mismo tiempo, la inflación se desaceleró y se mantuvo dentro del rango de tolerancia del Banco Central de Honduras (BCH) hasta octubre de 2025 -aunque con un sustento de subsidios estatales a combustibles y energía-, pero un mes después se ubicó por fuera del nivel de tolerancia del BCH.
- El gran hecho económico del año estuvo fuera de fronteras: la bonanza cafetalera y el crecimiento histórico de las remesas. Solo entre enero y septiembre, el café generó 1,827 millones de divisas en el primer semestre del año por el fuerte incremento de su precio internacional y las remesas crecieron más de 26%, impulsadas por envíos precautorios ante el endurecimiento de políticas migratorias en Estados Unidos. En conjunto, esto redujo el déficit comercial, fortaleció la cuenta corriente y elevó las Reservas Internacionales Netas (RIN) a máximos históricos.
- Sin embargo, el año también dejó señales de cautela hacia 2026: el tipo de cambio siguió depreciándose gradualmente pese al mayor ingreso de divisas, el crédito al sector privado perdió dinamismo por tasas de interés altas, el banano continuó cayendo por problemas climáticos, y el país cerró sin aprobar una reforma fiscal relevante mientras se vislumbran vencimientos de deuda importantes para 2026–2027.
Crecimiento económico moderado apoyado en hogares, servicios y agro
Durante 2025, la economía hondureña ha mostrado una trayectoria relativamente favorable. El IMAE registró un crecimiento acumulado de 4.3% a marzo, 3.9% a junio y 3.6% a septiembre, lo que indica que el impulso fue más fuerte al inicio del año y se moderó ligeramente hacia el tercer trimestre, pero sin perder la senda de los primeros meses.
Detrás de estas cifras hay dos motores claros. En primer lugar, la demanda interna: los hogares tuvieron más capacidad de gasto por la combinación de empleo y remesas, lo cual empujó comercio y servicios. Cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE)Nota al pie 1[1] indican que la participación laboral aumentó 2.2 puntos porcentuales (pp) y el desempleo bajó de 5.2% a 4.9%. En segundo lugar, el sector exportador agroindustrial, donde el café fue determinante, pero también contribuyeron otras actividades vinculadas a manufactura y transporte. Así, el crecimiento de 2025 no dependió de un solo rubro, sino de un “paquete” de sectores que se reforzaron entre sí: más ingresos en hogares → más consumo → más actividad empresarial.
De cara al cierre del año, este desempeño sugiere que Honduras termina con una expansión similar a la de 2024 (3.6%), con la diferencia de que en 2025 el pilar externo —remesas— fue mucho más potente.
Inflación: controlada la mayor parte del año, pero con repunte preocupante al cierre
Durante la mayor parte de 2025 la inflación se movió en niveles moderados y dentro del rango de tolerancia del BCH (4% ±1 punto porcentual). Los datos mostraban una tendencia relativamente estable: 4.49% interanual en marzo, 4.67% en junio y 4.55% en septiembre. Esto permitió que el año transcurriera sin un deterioro fuerte del costo de vida y con mayor previsibilidad para hogares y empresas.
Sin embargo, hacia el cierre del año la dinámica cambió. En noviembre de 2025 la inflación interanual subió a 5.09%, ubicándose por encima del límite superior del rango de tolerancia, algo que el BCH ha calificado como un desvío transitorio. Este repunte estuvo asociado principalmente a factores estacionales y climáticos propios del fin de año: aumentos en alimentos de origen agrícola afectados por menor oferta temporal (choques climáticos recientes), alzas en productos cárnicos e industrializados típicos de la temporada, y algunos ajustes en alquileres y servicios. Para diciembre de 2025 la inflación se redujo a 4.98%
Figura 1
Inflación interanual, 2023-2025 (%)
Un detalle importante sobre lo anterior es que parte de la estabilidad que hubo en la mayoría del año se sostuvo mediante subsidios a combustibles y energía eléctrica. El Banco Central estima que, sin estos apoyos, la inflación habría sido mayor: el subsidio redujo alrededor de 0.48 pp en marzo, 0.35 pp en junio y 0.62 pp en septiembre (BCH I, BCH II, BCH III; 2025).
Por otro lado, cuando el BCH toma decisiones para controlar la inflación, no solo observa el dato “general”, sino también la inflación subyacente, que excluye precios muy volátiles (como combustibles, energía y algunos alimentos frescos) y refleja presiones más persistentes vinculadas a la demanda interna. Y aquí aparece un matiz clave de 2025: aunque la inflación general bajó y se sostuvo en meta hasta octubre de 2025, la inflación subyacente se mantuvo siempre por encima del 5%, por lo que el papel de las políticas monetarias tomadas a finales de 2024 pareció ser limitado para controlar la inflación (ver infobyte Detrás del incremento histórico de la TPM para una explicación más detallada).
Figura 2
Inflación interanual y subyacente, 2024–2025 (%)
Esto nos deja una lectura doble para 2026. Por un lado, el país logró evitar un repunte inflacionario en la primera parte del año, pero lo cierra con incertidumbre. Por otro, si el Estado tuviera que reducir subsidios a combustibles y energía (por falta de espacio fiscal o por cambios en precios internacionales), podría emerger presión adicional sobre el costo de vida.
Política monetaria y crédito: tasas altas, menor crecimiento de préstamos nuevos y sectores impactados
El comportamiento del crédito en 2025 no se puede entender sin mirar las decisiones monetarias tomadas a finales de 2024. En dicho año, el BCH realizó el mayor aumento de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en la historia: pasó de 3% a 4% en agosto y luego a 5.75% en octubre. El objetivo principal era frenar las presiones inflacionarias que habían llevado la inflación por encima de la meta y, al mismo tiempo, proteger la estabilidad externa del país en un contexto de tasas internacionales altas. Tras el incremento histórico de la TPM y la extracción de liquidez vía operaciones de mercado abierto, en 2025 se observaron tasas bancarias más altas y un crédito menos dinámico.
Figura 3
Tasa de interés activa sobre operaciones nuevas en moneda nacional, 2023-2025
Figura 4
Tasa de crecimiento interanual de los créditos nuevos, 2023-2025
El BCH reporta que, aunque los depósitos crecieron con fuerza (en parte quizá por mayores remesas), los bancos colocaron una parte importante de esos recursos en instrumentos del propio Banco Central, con menos espacio para expandir préstamos. En consecuencia, el crédito nuevo al sector privado todavía creció, pero a un ritmo menor: 7.8% interanual a enero de 2025 y 5.0% a octubre.
Los rubros más afectados fueron los de industria manufacturera y propiedad raíz, con impacto visible en construcción privada. La Encuesta de Construcción de Obras Privadas Techadas del BCH reportó caída en áreas construidas, sobre todo en obras comerciales (restaurantes, hoteles, centros educativos, hospitales, entre otros).
Sector externo: bonanza cafetalera, remesas récord y cuenta corriente favorable
Dos de los hitos económicos más sobresalientes del 2025 provienen del sector externo. Por primera vez desde 2020, Honduras probablemente cerrará el 2025 con la cuenta corriente superavitaria, esto es, que el país está recibiendo más ingresos del exterior de los que está enviando hacia afuera. Este comportamiento se sostiene principalmente por remesas récord y una bonanza cafetalera.
Figura 5
Valor de las exportaciones de café, 2004–2025, (millones de dólares a junio de cada año
Figura 6
Remesas provenientes del exterior, 2004–2025, (millones de dólares a noviembre de cada año)
Entre enero y septiembre de 2025 el valor exportado de café llegó a un récord histórico cercano a 1,827 millones de dólares, el valor más alto desde que tenemos cifras disponibles (y casi el doble que en el mismo período de 2024). Pero al descomponer “valor = precio × cantidad” se observa que el volumen exportado creció, sí, aunque dentro de rangos moderados, mientras que el precio promedio fue el principal impulsor del alza: aumentó cerca del 79% interanualmente.
Esta bonanza es una oportunidad importante para transformar en mejoras productivas y resiliencia del sector. El café es el principal cultivo agrícola del país; tras años de estancamiento por clima, plagas y envejecimiento del parque cafetalero, el auge actual debería usarse para acelerar renovación de plantaciones, elevar productividad y consolidar nichos de mayor calidad.
En paralelo, esta coyuntura ocurre mientras la UE ha prorrogado la aplicación del reglamento EUDR de “cero deforestación”: tras el aplazamiento previo que movió la exigencia a finales de 2025, se aprobó una segunda prórroga para dar más tiempo a productores y compradores a cumplir con la normativa. Representantes del sector manifiestan que Honduras ha aprovechado este año para acelerar su preparación: se avanzó en la certificación de fincas y unidades productivas, se cuenta ya con un mapa de uso de suelos cafetaleros y mapas de cultivos, y se fortalecieron plataformas tecnológicas de georreferenciación y verificación de legalidad ambiental; aunque aún existen rezagos (solo 58% de unidades listas antes del aplazamiento).
Al mismo tiempo, las remesas mostraron un crecimiento igualmente histórico: 25.0% a marzo, 25.3% a junio y 26.2% a septiembre, alcanzando más de 11,106 millones de dólares en los primeros once meses de 2025. Este aumento se vincula con envíos precautorios ante políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos. Lo relevante en este caso no es solo el dato de crecimiento, sino su efecto: las remesas elevaron el ingreso de los hogares, sostuvieron el consumo y alimentaron el sistema financiero con más depósitos. Pero también dejan una pregunta para 2026: ¿cuánto de este aumento es sostenible si el contexto migratorio cambia?
Reservas internacionales y tipo de cambio: más “colchón” externo, pero depreciación gradual
El aumento de divisas se reflejó con fuerza en las reservas internacionales. Las RIN subieron a niveles récord: 8,403.5 millones de dólares en marzo (alrededor de 5.1 meses de importación), 9,010.7 millones en junio (cerca de 5.6 meses de importación) y 9,696.3 millones en septiembre (aproximadamente 6 meses de importación), es decir, casi 1,650 millones de dólares más que al cierre de 2024 Nota al pie 2[2]. Estas reservas son importantes porque funcionan como un seguro: permiten pagar compromisos externos, estabilizar el mercado de divisas y enfrentar shocks internacionales sin sobresaltos.
A pesar del creciente flujo de ingreso de divisas, el tipo de cambio nominal ha incrementado, particularmente desde octubre de 2024. Antes de esta fecha el valor externo de la moneda se había mantenido relativamente estable, pero desde septiembre 2024 a noviembre 2025 el tipo de cambio aumentó 1.5 lempiras. Este resultado no es sencillo de comprender, principalmente porque Honduras opera bajo un esquema de flotación controlada: el BCH permite ajustes graduales para reflejar fundamentos macroeconómicos y acumular reservas, evitando a la vez saltos bruscos. Por eso, aun con más divisas, el tipo de cambio siguió subiendo y cerró el 2025 en L26.47 por dólar, con una variación interanual de 4.8%.
Figura 7
Tipo de cambio, 2022-2025 ( lempiras por cada dólar)
Banano y vulnerabilidad climática: el contraste del agro
El año tuvo su cara menos favorable en el banano, la que hasta 2024 era la segunda mercancía general más exportada del país. Por segundo año consecutivo el valor exportado cayó; a septiembre de 2025 equivalía a la mitad de lo exportado en 2023. Aunque hubo factores de precio, la mayor explicación estuvo en menor producción por daños climáticos, especialmente las secuelas de la tormenta tropical Sara ocurrida en noviembre de 2024.
Esto refuerza una lección estructural: Honduras puede beneficiarse de una bonanza cafetalera, pero sigue siendo altamente vulnerable a choques climáticos en otros cultivos clave. Adaptación e inversión resiliente son temas que no pueden postergarse.
Sector fiscal y señales políticas: reformas pendientes y presión de deuda cercana
En el plano fiscal, 2025 fue un año de señales mixtas:
- No se aprobó la Ley de Justicia Tributaria, dejando pendiente una reforma fiscal.
- De manera positiva Honduras recuperó elegibilidad para la Cuenta de Milenio (MCC), aunque no fue finalmente seleccionado como beneficiario de los programas del organismo.
- La ejecución presupuestaria retomó niveles pre-pandemia (70% a octubre de 2025) después de varios años de baja ejecución.
Tabla 1
Ejecución presupuesta del sector público a octubre de cada año, 2019-2025 (%)
Año Ejecución presupuestaria 2019 70 2020 65 2021 66 2022 57 2023 61 2024 64 2025 70 Fuente: Secretaría de Finanzas
Pero uno de los datos más relevante hacia adelante es la advertencia sobre deuda: entre 2026 y 2027 se proyecta que el pago del servicio de la deuda (principal + intereses + comisiones) será de al menos 61,187 y 76,432 millones de lempiras, respectivamente (equivalente 2,343 y 2,926 millones de dólares); esto es, alrededor del doble de lo que se ha pagado en 2025Nota al pie 3[3]. Eso obliga a planificar con anticipación para evitar tensiones financieras y proteger la estabilidad macro lograda en 2025.
Para cerrar 2025 y pensar en 2026
El año deja una imagen clara: Honduras logró sostener un crecimiento moderado y estabilidad de precios condicionada en un entorno internacional incierto. Pero gran parte del “buen aire” vino del sector externo. Café y remesas dieron un respiro histórico a hogares, reservas y balanza externa, algo que no se repite todos los años.
Por eso, el desafío no es solo celebrar el dato, sino convertirlo en base para el futuro. Entre las prioridades que deja este cierre de año destacan:
- Aprovechar la bonanza cafetalera para transformar productividad y calidad, no solo ingresos temporales.
- Cuidar la estabilidad inflacionaria sin depender excesivamente de subsidios, dada la presión fiscal.
- Reactivar inversión y crédito en sectores afectados por tasas, sin poner en riesgo el objetivo de precios.
- Preparar una estrategia clara para los vencimientos de deuda 2026–2027.
- Sostener los niveles de ejecución presupuestaria, aún cuando puede ser un reto cuando se presentan cambios de administración.
- Fortalecer la resiliencia climática del agro, para evitar que shocks como los del banano sigan debilitando exportaciones.