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Dos choques y una factura pendiente

El petróleo y El Niño presionan la economía hondureña.

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Resumen

Honduras enfrenta hoy dos choques externos importantes: un petróleo caro y una de las peores sequías en 35 años causada por El Niño. El impacto de ambos ya se siente en los precios, en el costo de la generación de energía y en las finanzas públicas, y recién en agosto en la producción agrícola. La pregunta ahora es: ¿quién pagará los costos que hoy se acumulan?

Dos choques al mismo tiempo, con riesgos hasta 2027

El precio del petróleo de referencia para Honduras llegó a subir más de 50% entre julio y septiembre, y su volatilidad hace difícil que hogares, empresas y el Gobierno puedan planificar. A la vez, la sequía golpeó con fuerza a los cultivos porque la lluvia sobre el área agrícola faltó justo en mayo, al inicio de la siembra, cuando llovió 45% menos que el promedio. Hoy, casi la mitad de la población vive en municipios en alerta, y se prevén lluvias por debajo de lo normal hasta mediados de 2027.

Los precios suben, empujados por combustibles y alimentos

La inflación acumulada alcanzó 5.3% a septiembre, más alta que en todo 2024 y 2025. Por ahora, el alza pega sobre todo en el transporte y los alimentos, en parte por el diésel, que subió 69% en Tegucigalpa entre marzo y septiembre. Aunque aún no se ha extendido a todos los precios, el alza golpea más a los hogares vulnerables, en un país donde más de 1.8 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria severa.

Generar electricidad cuesta más, pero la tarifa aún no lo refleja

Con menos agua en los embalses, la generación hidroeléctrica cayó 30% entre junio y septiembre, y más de la mitad de la electricidad se produjo con plantas que funcionan con búnker y diésel, justo cuando el petróleo estaba más caro. Eso explica en gran medida por qué, entre junio y agosto, la generación costó 52% más de lo previsto. Trasladar ese costo a la tarifa implicaría aumentarla 21%.

Las finanzas públicas absorben parte del golpe, con poco margen

En lo que va de 2026, el Estado ha gastado 66% más que en 2025 en subsidios a los combustibles y al transporte. Y al congelar la tarifa eléctrica durante seis meses, podrían acumularse hasta 213 millones de dólares en costos pendientes, sin claridad sobre quién los pagará. Al 12 de octubre, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) ya se ha endeudado casi el doble de lo presupuestado para el año. El proyecto de presupuesto de 2027 tampoco deja mucho margen de maniobra. Los subsidios a los combustibles recibirían menos de lo que ya se ha gastado entre enero y septiembre de 2026, y el pago de la deuda pública se llevaría uno de cada cinco lempiras.

La producción aún no refleja todo el impacto de los choques, pero hay señales de alerta

La economía ya venía perdiendo ritmo. El Producto Interno Bruto (PIB) creció 2.7% en el segundo trimestre de 2026, frente a 3.9% un año antes, con un crecimiento concentrado en el sector financiero, una manufactura que se contrajo y un empleo formal que se frenó. Por ahora, el consumo y las remesas sostienen la actividad económica. Pero el golpe podría afectar la producción por dos vías: al reducir directamente la producción agrícola y al debilitar el consumo de los hogares. En agosto, la producción agrícola ya fue 9.2% menor que en 2025, y el mayor impacto se espera entre finales de 2026 e inicios de 2027. Y si el alza de precios reduce el gasto de los hogares, podría debilitarse el consumo privado, principal motor de la demanda de la economía.

En las cuentas externas, el petróleo encarece las importaciones

La factura petrolera también está presionando el balance externo, es decir, la diferencia entre los dólares que entran al país y los que salen. Hasta agosto, las importaciones crecieron 8.6%, y de cada diez dólares adicionales importados, seis fueron a combustibles. Esto ayudó a que el déficit comercial creciera 22% frente a 2025. Aun así, hay contrapesos. Las exportaciones (sin incluir maquila) siguen creciendo, esta vez con un mayor peso de productos distintos al café, y las remesas aumentan pese a un entorno migratorio menos favorable.

Diciembre empezará a dar respuestas

El golpe a la producción dependerá en buena medida de El Niño, que sigue fortaleciéndose y podría alcanzar su máxima intensidad a final del año, y de la reacción de las tasas de interés. Si la Reserva Federal de Estados Unidos sube su tasa en diciembre, o si los precios del transporte y los alimentos se mantienen altos por más tiempo, aumentaría la presión sobre el Banco Central de Honduras para volver a subir la Tasa de Política Monetaria (TPM) y quizá restarle fuerza al reciente impulso del crédito a las empresas, que venía creciendo a buen ritmo. Por su parte, con la aprobación del presupuesto 2027 y lo que ocurra con el congelamiento de la tarifa, se podrá definir cuánto del impacto les corresponde absorber al Gobierno y a la ENEE. Esas decisiones contribuirán a determinar cuánto le costarán estos choques a Honduras.

La volatilidad del precio del petróleo complica el panorama económico para Honduras

Honduras enfrenta hoy un entorno internacional más difícil. En el tercer trimestre de 2026, el precio de los combustibles volvió a subir de manera abrupta, y el país está entre los más expuestos, ya que importa todo el petróleo que consume. Otras economías han logrado compensar el golpe gracias al impulso de la inversión y del comercio vinculados a la inteligencia artificial (IA)Nota al pie 1[1]. Por el contrario, Honduras ha quedado al margen de ese augeNota al pie 2[2].

El precio del petróleo que sirve de referencia para Honduras, el West Texas Intermediate (WTI), pasó de 70 dólares por barril a inicios de julio de 2026 a 107 dólares el 15 de septiembre, tras la escalada del conflicto en torno a los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, y cerró el mes cerca de 96 dólares con la reapertura de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

Pero en 2026 el problema no es solo cuánto cuesta el petróleo, sino cuánto cambia su precio de un día a otro. Entre 2022 y 2025, ese cambio diario se mantenía, mes a mes, entre 1% y 2.5%. En 2026 no ha bajado de 1.6%, alcanzando un pico de 4.8% en marzo y llegando a 3.5% en septiembre (Figura 1). Dicho de otro modo, en marzo el precio se movía, en promedio, casi un 5% de un día a otro. Para Honduras, esa inestabilidad llega al productor, al consumidor e inclusive a las finanzas estatales, lo que dificulta planificar y presupuestar. A esto se suman nuevas fuentes de incertidumbre, como la posibilidad de que la Casa Blanca restrinja las exportaciones de diéselNota al pie 3[3].

Figura 1

En respuesta a las condiciones internacionales, varios bancos centrales han implementado medidas para controlar la inflación. En septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) subió su tasa de referenciaNota al pie 4[4], y otros bancos centrales siguieron el mismo caminoNota al pie 5[5]. Al mismo tiempo, subió el costo que pagan varios gobiernos por endeudarse a largo plazoNota al pie 6[6]. Para Honduras, esto se traduce en un financiamiento externo más caro y en una presión para elevar las tasas de interés locales. Si las tasas de interés en Honduras dejan de ser atractivas frente a las internacionales, el dinero tiende a salir del país en busca de mejores rendimientos.

El fenómeno de El Niño provoca una sequía histórica que ya afecta los cultivos

A las presiones del petróleo se suma ahora un fenómeno de naturaleza distinta. El Niño, sobre el que ya advertíamos en el Radar anterior y que en Honduras se traduce en menos lluviaNota al pie 7[7], dejó al país con uno de los periodos de julio-septiembre más secos desde 1991 (Figura 2). Este agosto fue el segundo más seco desde 1991, solo superado por el de la sequía de 2015. En conjunto, en estos tres meses llovió 20% menos que el promedio histórico desde 1991 (CHIRPS)Nota al pie 8[8]. Ante la sequía, la agencia nacional de contingencias COPECO mantenía, a inicios de octubre, alertas en al menos 233 municipios, que abarcan cerca del 80% del territorio y donde viven unos 5.6 millones de personas, casi la mitad de la población.

Figura 2

Aunque en otros años llovió menos en total, la sequía de 2026 está empezando a golpear a los cultivos más que en cualquiera de los últimos 35 años, porque la lluvia ha faltado justo cuando más se necesitaba. Al inicio de la siembra, en mayo, llovió 45% menos que el promedio histórico sobre el área cultivada del paísNota al pie 9[9]. Durante la canícula (la pausa habitual de lluvias de julio y agosto), el déficit llegó a 39% en Choluteca y a 31% en Ocotepeque y Lempira. A fines de septiembre, casi un tercio del área cultivada mostraba estrés por falta de aguaNota al pie 10[10], el nivel más alto para esa fecha desde 1991 (Figura 3).

Esta sequía, ya histórica, podría intensificarse aún más. Según la agencia climática de Estados Unidos (NOAA), hay más de 80% de probabilidad de que El Niño supere el récord de 1982-83 entre octubre y diciembreNota al pie 11[11]. En Honduras, el servicio meteorológico nacional (CENAOS) prevé lluvias por debajo de lo normal hasta mediados de 2027, lo que alcanzaría el inicio de la temporada de Primera, el primer ciclo de siembra del año, que va de mayo a octubre. Peor aún, los efectos apenas comienzan a extenderse al resto de la economía, en particular a los precios de los alimentos y de la generación eléctrica, como detallamos en las secciones siguientes.

Figura 3

El petróleo y la sequía empujan al alza los precios internos

Entre enero y septiembre de 2026, la inflación acumuladaNota al pie 12[12] ascendió a 5.3%, más que en todo 2024 o 2025. El cambio de trayectoria comenzó a acelerarse en marzo, con el alza de los precios de los combustibles, y se ha reforzado en los meses siguientes. Desde entonces, la inflación se ha mantenido por encima de los niveles de los dos años anteriores (Figura 4). En septiembre, los precios subieron 6.3% respecto al mismo mes de 2025. Con ello, la inflación lleva seis meses consecutivos por encima del techo de tolerancia de 5% establecido por el Banco Central de Honduras (BCH)Nota al pie 13[13], y se proyecta que el año cierre en 6.7%Nota al pie 14[14].

Figura 4

Esta alza de precios se debe, en gran parte, a los choques externos mencionados. En septiembre, el transporte y los alimentos explicaron tres cuartas partes del aumento mensual de los precios (0.3 y 0.1 puntos porcentuales, respectivamente) (Figura 5). Detrás del primero están los combustibles; detrás del segundo, cada vez más, el fenómeno de El Niño. Si se excluyen combustibles, alimentos básicos y tarifas, el resto de los precios subió apenas 2.4% en el añoNota al pie 15[15]. Es decir, el alza aún no se ha extendido por completo a los demás precios de la economía, pero eventualmente estos efectos se manifestarán.

Figura 5

Como mueve la carga, el diésel es uno de los combustibles que más fácilmente transmite sus aumentos al resto de la economía, llegando a los fletes, a los alimentos y al consumidor finalNota al pie 16[16]. Entre marzo y septiembre, su precio subió 69% en Tegucigalpa (Tabla 1). Para amortiguar el golpe, el Gobierno amplió el apoyo con el que absorbe parte de estas alzas. Pasó de cubrir el 50% de las alzas al 65% y luego al 70%, y además suspendió el impuesto al diéselNota al pie 17[17]. Estas medidas han ayudado a mitigar los incrementos, pero con un costo para las finanzas públicas que abordaremos más adelante.

Tabla 1

Mientras tanto, el alza de los precios de los alimentos ocurre en un contexto de sequía, y los riesgos para la producción agrícola son altos. Con El Niño en camino a intensificarse en los próximos meses, el golpe amenaza con caer sobre un país donde más de 1.8 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria severa y la mitad de los hogares rurales vive en pobreza extremaNota al pie 18[18]. A lo anterior se suma que las familias destinan una mayor proporción de sus ingresos a los alimentos y gastan menos en todo lo demás, lo que frena el consumo privado, principal componente del crecimiento económico.

Finalmente, en septiembre el BCH subió su tasa de política monetaria (TPM), la tasa de referencia que orienta el costo del crédito en el país, por primera vez en casi dos años, de 5.75% a 6.00%. El objetivo no fue principalmente revertir el alza de precios que ya ocurrió, sino moderar su intensificaciónNota al pie 19[19]. En primer lugar, el BCH busca mantener una distancia prudente entre la tasa de interés de la Fed y la TPM para que no se debilite el lempira frente al dólar. Una depreciación encarecería aún más las importaciones acelerando la inflación. En segundo lugar, busca mitigar los llamados efectos de segunda vuelta. Es decir, que el alza de los precios de los combustibles y los alimentos termine contagiando al resto de los precios internos. El efecto de la medida probablemente se sentirá de manera más inmediata en un crédito más caro, que ha sido una de las variables que más han crecido este año.

El sector financiero y el consumo siguen sosteniendo una economía que pierde ritmo

La economía hondureña se desacelera, según los dos indicadores más importantes de la producción. Hasta agosto de 2026, la actividad económica medida por el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) fue de 3.8%, ligeramente por debajo del 3.9% del mismo período de 2025Nota al pie 20[20]. La desaceleración es más clara en el Producto Interno Bruto (PIB), que creció 2.7% en el segundo trimestre, frente a 3.9% en el mismo trimestre de 2025Nota al pie 21[21].

El sector financiero sigue explicando la mayor parte del crecimiento, mientras que la industria manufacturera continúa perdiendo fuerza. Hasta agosto de 2026, la intermediación financiera (la actividad de bancos y otras entidades que reciben y prestan dinero) explicaba más del 90% del crecimiento del IMAENota al pie 22[22] (Figura 6), mientras que la industria manufacturera y los otros servicios restaban al crecimientoNota al pie 23[23]. Como hemos destacado en ediciones anteriores del Radar, la industria manufacturera sigue débil. Según las cifras del PIB, el valor agregado de la manufactura (lo que el sector aporta a la economía) cayó 2.3% en el segundo trimestre de 2026. La recuperación del sector es clave, puesto que es el tercero que más empleo genera en el paísNota al pie 24[24], empleando al 12% de los trabajadores.

Figura 6

Las cifras más recientes de empleo formal refuerzan nuestra lectura de la economía. La creación de empleo formal, medida por el número de trabajadores que cotizan al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), se ha frenado considerablemente. En agosto de 2026 había 3,111 trabajadores formales más que un año antes (+0.4%), mientras que en agosto de 2025 el aumento había sido de 28,212 personas (+3.5%). La industria, particularmente la maquiladora, es la más afectada: su empleo formal se redujo 7.9% durante el mismo periodo (Figura 7).

Figura 7

El impacto del Fenómeno de El Niño y de la sequía en la producción empieza a notarse en el sector agropecuario. En agosto de 2026, la producción agrícola cayó 9.2% respecto al mismo mes de 2025. Aunque aún no tenemos datos más detallados, evaluaciones preliminares reportan pérdidas cercanas a 30% en el maíz del ciclo de Primera y caídas de 35% a 40% en la producción de leche. Por otro lado, el Instituto Hondureño del Café (IHCAFE) proyecta que la sequía podría restar más de un millón de quintales de café a lo que el país habría producido en condiciones favorables. Y el mayor impacto aún no se ha visto. Con el episodio anterior del Niño, el efecto llegó con rezago, cuando la producción agrícola siguió creciendo durante 2023 y cayó en 2024. Si se repite ese patrón, el mayor costo para la producción llegaría entre el cuarto trimestre de 2026 y el primero de 2027.

El otro choque, el de los precios del petróleo, podría sentirse en los próximos meses a través del gasto de los hogares. Hasta ahora, el consumo privado sigue siendo el sostén de la economía: creció 4.4% interanual en el segundo trimestre y aportó 3.6 puntos porcentuales (pp) al aumento del PIB trimestral, que fue de 2.7%. El gran problema es que la inversión, el motor que permite desarrollar la capacidad productiva del país, se contrajo 1.2% en el segundo trimestre del año, porque el aumento de 1.3% de la inversión privada no compensó la caída de 17.7% de la pública. Por eso, si el alza de precios frena el consumo, a la demanda interna de la economía le quedarían pocos apoyos.

El crédito a las empresas se acelera, pero el alza de tasas podría frenarlo

Como mencionamos anteriormente, la intermediación financiera sigue siendo el sostén de gran parte del crecimiento. Y a diferencia de la actividad productiva, la actividad financiera cobra impulso. El crédito del sistema financiero a hogares crece 5.3% interanual a agosto de 2026, y el de empresas, 15.2%. Hace dos años era al revés: en agosto de 2024, el crédito a los hogares crecía 20.0% y el de las empresas, 10.9% (Figura 8). Ese relevo se ve también en el destino de los préstamos nuevos, que sumaron 362,426 millones de lempiras entre enero y julio de 2026, 20.1% más que un año antes. Como referencia, en el mismo período de 2025 crecieron apenas 2.4%. El agro encabeza el cambio con préstamos nuevos a este sector que pasaron de caer 0.3% en 2025 a crecer 83.6% en 2026, seguido de servicios (62.2%) y propiedad raíz (36.8%), tres destinos en los que quien pide prestado es principalmente la empresa.

Figura 8

El crédito se expandió en parte porque la banca ha prestado más barato. La tasa de interés sobre préstamos nuevos en lempiras bajó de 15.9% en julio de 2025 a 12.1% en julio de 2026, y la de los préstamos a la agricultura de 17.1% a 11.5%, la mayor caída entre las actividades económicas. Los préstamos se abarataron, en buena medida, porque a los bancos les cuesta menos conseguir el dinero que prestan. En particular, la tasa que pagan por los depósitos cayó de 9.8% a 6.9%Nota al pie 25[25]. Esto se explica en parte por el tipo de depósitos que está creciendo. En total, crecen 12.5%, pero el aumento se concentra en las cuentas donde el dinero puede retirarse de inmediato, que pagan menos intereses, mientras disminuye el ahorro a plazos más largos, que paga más. Como consecuencia de lo anterior, el margen de los bancosNota al pie 26[26] (la diferencia entre la tasa que cobran y la que pagan) se amplió de 6.6 a 7.1 pp.

Ese ciclo podría detenerse durante el último trimestre debido al reciente aumento de la TPM. El BCH estima que por cada 100 puntos básicos que sube la TPM, la tasa de los préstamos sube 0.71 puntos porcentuales en el corto plazo y hasta 1.4 puntos en 16 meses. De hecho, la tasa de los créditos ya repuntó a 12.25% en agosto y a 12.29% en septiembre. Por ahora, la abundancia de recursos en los bancos amortigua el efecto, debido a que los recursos disponiblesNota al pie 27[27] en lempiras crecen 28.8% interanual, aunque en junio ya crecían 52%. Si el crédito a las empresas, que ha tenido mucho dinamismo recientemente, financia la inversión, podría compensar parte de los choques externos. Pero, con tasas al alza, ese impulso se moderará hacia finales de 2026.

Según los últimos datos disponibles, la sequía todavía no se refleja en la morosidad (los préstamos que no se pagan a tiempo), que sigue bajando. La morosidad de los bancos bajó de 2.6% a 2.3% entre agosto de 2025 y 2026, y la del agro, con datos a junio, pasó de 4.0% a 3.7%. Pero hay señales de alerta. La cartera riesgosa del sistema (los préstamos con mayor riesgo de no pagarse) creció 12.8% entre junio de 2025 y 2026, y la banca agropecuaria es el único segmento con riesgo “creciente”. A junio de 2026, los créditos agropecuarios readecuados eran 29.4% más que un año antes. En septiembre, la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) aprobó un alivio para deudores de los 75 municipios en emergencia, con solicitudes de readecuación permitidas hasta el 28 de febrero de 2027, y cuya categoría de riesgo queda congelada en la que tenían al 31 de agosto, lo que evita que empeore. Esto debería proteger al productor cuando su capacidad de pago se deteriore.

El país necesita que la expansión financiera se traduzca en producción: hoy el crédito crece 15.2% en las empresas mientras la inversión se contrae y el empleo formal crece apenas 0.4%.

La sequía encarece la generación eléctrica, pero el costo todavía no llega a la tarifa

Los efectos de la sequía también se han sentido en el sistema eléctrico. Con menos agua en los embalses, la generación hidroeléctrica cayó 30% entre junio y septiembre, y más de la mitad de la electricidad del país se produjo con plantas que funcionan con búnker y diéselNota al pie 28[28], justo cuando el petróleo estaba más caro (Figura 9). Eso explica en gran medida por qué generar electricidad costó 52% más de lo previsto entre junio y agosto de 2026. El alza también se refleja en el precio de la electricidad comprada sin contrato al precio del momento (mercado de oportunidad), que promedió 250 dólares por megavatio-hora (MWh) entre junio y septiembre, más del doble que en el mismo periodo de 2025.

Figura 9

Hasta ahora, ese mayor costo no se ha reflejado en la tarifa. De haberse trasladado, la tarifa promedio tendría que subir 21% en el cuarto trimestre del año (Figura 10). La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) ya había diferido el cobro de 124 millones de dólares en costos, y la Ley de Justicia Energética, en vigencia desde septiembre, congeló la tarifa eléctrica por seis meses, prorrogable por otros seis. Si los costos se mantienen, el congelamiento añadiría otros 213 millones de dólares a los costos pendientes. Pero estos costos no desaparecen. Los 124 millones funcionan como una compra a crédito. Los consumidores tendrán que pagarlos más adelante a través de la tarifa, con intereses de 2.5% por trimestre. En cuanto a los 213 millones adicionales, la ley no especifica quién los pagará. Lo podrían hacer los usuarios, mediante futuras alzas en la tarifa; el Estado, que no tiene recursos identificados para cubrirlos; o la ENEE, que acumularía más deuda y terminaría presionando las finanzas públicas.

Figura 10

El Estado paga parte del choque del petróleo, con poco margen en el presupuesto de 2027

Una parte del choque de precios del petróleo la pagan los hogares de su bolsillo, y la otra la asume el Estado mediante subsidios. Al cierre de septiembre, el gasto en subsidios a combustibles y transporte urbano fue 66% mayor que en el mismo periodo de 2025. Esto se compensó en parte con la focalización del subsidio eléctrico. Al concentrarlo en un grupo más reducido de hogares, el gasto cayó 32% (Figura 11). En conjunto, los tres subsidios han costado 8% menos que en 2025Nota al pie 29[29]. Hasta ahora, el Gobierno ha reasignado recursos dentro del presupuesto, sin ampliarlo. A septiembre, el presupuesto vigente (que incorpora los cambios realizados durante el año) no había crecido respecto al aprobadoNota al pie 30[30].

Figura 11

El proyecto de presupuesto de 2027 crece apenas 2.5%, mientras aumentan las obligaciones del Estado. Los pagos de la deuda aumentan 14%, en buena parte porque vence un bono soberano por 700 millones de dólares en enero de 2027. Estos pagos absorberán uno de cada cinco lempiras del presupuesto, casi lo mismo que lo asignado a las secretarías de Educación, Salud e Infraestructura juntas. Por su parte, el gasto en salarios aumenta 8%, y la mitad del incremento corresponde a Educación, debido al acuerdo alcanzado con los docentes en 2026. Al mismo tiempo, los recursos para la inversión se reducen 28% (Figura 12).

Según el Gobierno, el ajuste busca concentrar la inversión en proyectos con mayor capacidad de ejecución e impacto, especialmente en carreteras y en saludNota al pie 31[31]. Más aún, queda poco margen para enfrentar nuevos choques. Para todo 2027, el presupuesto asigna 716 millones de lempiras para subsidios a los combustibles, menos que los 1,009 millones gastados hasta septiembre de este año, y se crea un fondo para emergencias climáticas con una asignación inicial de 50 millones de lempiras.Nota al pie 32[32]

Figura 12

La ENEE sigue siendo el principal riesgo para las finanzas públicas. La sequía y el petróleo más caro elevaron sus costos. Hasta septiembre, la ENEE gastó 13% más en la compra de energía que en el mismo periodo de 2025. En este contexto, la empresa estatal ha tomado préstamos de bancos locales por casi 13 mil millones de lempiras, casi el doble de lo presupuestado para 2026Nota al pie 33[33]. Con la tarifa congelada, estos mayores costos podrían agravar la situación financiera de la ENEE y dificultar el cumplimiento de la meta de déficit fiscal establecida por la LeyNota al pie 34[34].

En el sector externo el choque del petróleo encarece las importaciones

Las exportaciones de mercancías generalesNota al pie 35[35](sin incluir la maquila) sumaron 5,433 millones de dólares entre enero y agosto, 8.9% más que en el mismo periodo de 2025. Esta vez, el crecimiento no dependió tanto del café. Se exportaron 16.3% más sacos, aunque a un precio 14.2% menor, por lo que el valor exportado se mantuvo prácticamente igual. El avance provino de otros productos que pesan menos en las exportaciones, entre ellos banano, aceite de palma, productos de reciclaje, metales y camarones. No hay una sola explicación detrás de este crecimiento. En algunos casos, aumentaron tanto el precio como el volumen, mientras que en otros, el aumento de uno compensó la caída del otro (Figura 13). La maquila, en cambio, retrocedió 9.6% en ese mismo periodoNota al pie 36[36].

Figura 13

Las importaciones, por su parte, crecieron 8.6% para agosto, impulsadas por los combustibles. De cada diez dólares adicionales importados, seis correspondieron a derivados del petróleo, cuya factura subió 743 millones de dólares frente a un año atrásNota al pie 37[37](Figura 14). Este aumento contribuyó a ampliar el déficit comercial hasta 6,009 millones de dólares, 22% más que en el mismo periodo de 2025. En los últimos cinco años, solo el choque de precios de 2022 produjo un deterioro mayor de la balanza comercialNota al pie 38[38].

Figura 14

Al mismo tiempo, entró más inversión extranjera directa, aunque su composición introduce algunos matices. A junio, esta inversión sumó 676 millones de dólares, 67% más que en 2025, concentrada sobre todo en comercio e intermediación financiera. La mayor parte provino de empresas extranjeras ya instaladas en el país, que reinvirtieron sus ganancias o recibieron préstamos de sus casas matrices. El capital nuevo fue de apenas 15 millones de dólaresNota al pie 39[39].

Las remesas completan el cuadro con un crecimiento que se ha mantenido por encima de dos dígitos. Sumaron 10,099 millones de dólares a septiembre, 11.2% más que en el mismo periodo de 2025 (Figura 15). Aunque el ritmo es menos de la mitad del registrado entonces, los envíos se han mantenido pese a un entorno migratorio menos favorable, que incluye el cierre definitivo del TPS en septiembreNota al pie 40[40]. Por ahora, ese cambio no ha afectado significativamente las remesas.

Figura 15

La cuenta corriente regresa así al déficit tras el superávit de 2025. El BCH lo ubica entre 0% y 1% del PIB y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2.0%. El lempira también enfrenta un entorno más exigente, marcado por un precio del petróleo más alto y tasas internacionales más elevadas. A pesar de ello, las reservas internacionales cerraron septiembre en 11,538 millones de dólares, suficientes para cubrir 6.6 meses de importaciones. Con ese colchón, el BCH prepara, además, el regreso gradual al mercado interbancario de divisasNota al pie 41[41]. El impulso de los precios del café y de las remesas récord se ha debilitado, y ahora la factura petrolera pesa más en el balance externo.

Para cerrar y pensar en los próximos meses

Los choques del petróleo y de la sequía ya se sienten en la economía. El Estado contuvo una parte del golpe con subsidios y una tarifa eléctrica congelada, pero otra parte se tendrá que pagar más adelante. La pregunta es: ¿a qué costo? Honduras mantiene su calificación de riesgo de Moody’s y S&P, y la prima de riesgo que pagan sus bonos (medida por el EMBI de J.P. Morgan) está muy por debajo de su promedio histórico. Aun así, endeudarse en los mercados hoy cuesta más porque la tasa del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, la referencia internacional que suele utilizarse para el endeudamiento, alcanzó su nivel más alto desde 2007.

El 1 de noviembre, el Gobierno y el Fondo Monetario alcanzaron un acuerdo a nivel técnico sobre la sexta y última revisión del programa iniciado en 2023. Este avance refuerza la credibilidad fiscal y abre camino a la negociación de un nuevo acuerdo para 2027-2030 (una línea de apoyo a la que Honduras podría recurrir si la necesita). Hacia futuro, el mismo comunicado marca como imperativo reducir la carga de la ENEE sobre las finanzas públicas y avanzar en la transformación del sector energético.

Hacia el cierre del año conviene seguir de cerca:

  • El Niño en su fase más intensa (octubre a diciembre). En el episodio anterior, el golpe al agro llegó con un año de rezago. Si se repite, presionará los precios de los alimentos y de la generación térmica, y podría aumentar los atrasos en los créditos al sector agro.
  • Las elecciones de medio término en Estados Unidos. Las remesas ayudan a compensar hoy la factura petrolera en la cuenta corriente. Tras el fin del TPS y con un impuesto de 1% a los envíos en efectivo, el nuevo Congreso influirá en si la política migratoria se endurece aún más.
  • La reunión de la Fed (8 y 9 de diciembre). El 28 de octubre, la Fed mantuvo su tasa de interés, aunque dos miembros votaron a favor de subirla. Un alza en diciembre aumentaría la presión para que el BCH vuelva a subir su TPM, con un costo directo sobre el crédito a las empresas, el único sector de la economía que hoy se acelera.
  • La aprobación del Presupuesto 2027 (a mediados de diciembre). El proyecto asigna a los subsidios a los combustibles menos de lo gastado hasta septiembre y no aclara quién asume el costo del congelamiento de la tarifa eléctrica, que vence el 29 de marzo.
  • La decisión de la Corporación del Desafío del Milenio (diciembre). Honduras es uno de los 91 países candidatos para 2027 a recibir donaciones para inversión de esta agencia estadounidense, pero ser candidato no garantiza su selección. Un nuevo programa podría significar donaciones para la inversión, justo cuando el proyecto de presupuesto 2027 recorta cerca de una tercera parte de estos recursos.

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